domingo
ene242010

EL GRAN DISCIPULADOR JUAN 1:35-49 Por Milton Villanueva

Está claro que Jesucristo vino al mundo a salvare a los pecadores. Que esta es la buena noticia que debe ser proclamada a toda la humanidad. Que la forma o método que el Señor usó para lograr su propósito fue, es y será el discipulado. Aunque su ministerio público tuvo la duración limitada de 3 años aproximadamente, se redujo a una relativamente pequeña área geográfica, se concentró en un pequeño grupo de personas y no contó con los medios de comunicación que tenemos hoy, podemos decir que su propia generación fue enteramente evangelizada. ¿Cómo lo hizo? Sencillamente, mediante la formación de discípulos.

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domingo
ene172010

SOMOS EL AROMA DE CRISTO 

“Haced Discípulos”

“La Única Manera Bíblica para Formar una Iglesia Bíblica.”

SOMOS EL AROMA DE CRISTO

“y, por medio de nosotros, esparce por todas partes la fragancia de su conocimiento.  ...somos el aroma de Cristo.” 2 Cor. 2:14-15

     Mi esposa  y yo tenemos que usar diariamente el ascensor de nuestro condominio, ya que vivimos en un apartamento del noveno piso.  A menudo nos percatamos de los olores que dejan impregnados los usuarios que nos precedieron.  Algunas veces son agradables perfumes, pero otras, el aliento inmundo o el olor peculiar de algún perro flota en el ambiente cerrado de la cabina en la cual viajamos.

     Los discípulos de Cristo estamos llamados a ser el aroma de Cristo. Un aroma que queda impregnado en nuestras vidas por su presencia y relación devocional con él.  Un aroma que inevitablemente será percibido entre los que se salvan y entre los que se pierden con resultados diferentes.  Pero, es imposible que si hemos estado con él, su aroma pase por desapercibido a los demás.

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domingo
ene102010

BUSCANDO A LOS PERDIDOS Y DISCIPULANDO A LOS ENCONTRADOS

“Haced Discípulos”

“La Única Manera Bíblica para Formar una Iglesia Bíblica.”

Por Milton Villanueva

BUSCANDO A LOS PERDIDOS
Y DISCIPULANDO A LOS ENCONTRADOS

     Estoy convencido de que no hay otro lema que describa o plantee mejor la misión de la Iglesia que éste.  Lo único que hay que añadirle es “para la gloria de Dios”. 

     Y es que para hacer discípulos, primero tenemos que evangelizar.  No podemos discipular a un inconverso.  Primero tenemos que conducirlo a los pies de Cristo.  Sólo, entonces, es que puede comenzar la tarea de enseñanza y formación a la imagen de Jesucristo. Sin embargo, tanto la evangelización como el discipulado tienen que ser tareas intencionales.  Sabemos que es el Señor quien añade a la Iglesia los que han de ser salvos, pero no podemos sentarnos a esperar que nos entren por el techo.  Hay un claro mandato para “ir” y predicar el evangelio, y para “ir” y hacer discípulos –Marcos 16:15 y Mateo 28:19.

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