LA PÁGINA DEL DISCÍPULO

  • Mientras algunas iglesias reconocen que están en problemas, ellas con mucha frecuencia buscan soluciones erróneas.  Algunas están corriendo tras el último grito de la moda eclesiástica.  Otras procuran como modernizar el lenguaje bíblico, el servicio de adoración, y hasta su teología de tal manera que puedan ser más atractivas a potenciales consumidores.  Yo creo que al final todas estas soluciones terminan sentenciando a la iglesia a seguir el curso de declinación en el que ya están.

La solución, yo creo, es crear un claro y nada complicada manera de entrenar discípulos para hacer discípulos.

  • Nuestra meta más apremiante es entrenar discípulos quienes sepan como discipular a otros.  La gente es animada y equipada a hacer eso por sus líderes.
  • Nosotros construimos un proceso reproductible de discipulado en todo lo que hacemos.
  • Usted comenzará por discipular intencional, relacional y estratégicamente a otros.
  • Real Life Ministries comenzó once años atrás cuando dos parejas se reunieron en unos de sus hogares, y comenzaron a orar porque Dios obrara en ellos y a través de ellos para producir una iglesia hacedora de discípulos para la dispersa población en el norte de Idaho.
  • Nuestra pequeña banda ha crecido hasta 8,500. Hemos sido testigos de más de 4,000 conversiones y bautismos. Más de 7,000 personas participan en pequeños grupos de discipulado.
  • Algunos de nuestros miembros sirven ahora como misioneros internacionalmente, y unos cuantos han comenzado seis nuevas iglesias con miles de personas que asisten a ellas. La pequeña banda que comenzó tan pequeña en una esquina de Idaho, está entrenando ahora iglesias alrededor de todo el mundo.

 

Tomado del libro Real-Life Discipleship por Jim Putman

PRIMERO DISCÍPULOS, LUEGO CRISTIANOS

Por Milton Villanueva

 

                Aunque parezca al revés, es todo lo contrario.  A los seguidores de Cristo se le llamó primero discípulos. No es sino hasta que llegamos al capítulo 11 del libro de los Hechos que encontramos: “y a los discípulos se les llamó cristiano cristianos por primera vez en Antioquía”. 

            Durante todo el ministerio público de nuestro Señor Jesucristo, nunca se les llamó “cristianos” a los discípulos. Y la ocurrencia en el libro de los Hechos nos debe hacer pensar que es muy probable que se les llamara “cristianos”  como una consecuencia de ser discípulos. Cuando ambas palabras se usan apropiadamente tienen sentido.  Como discípulos de Cristo era tan clara su identificación con él en su manera de ser, pensar, actuar y hablar, que no les cuadraba otro nombre mejor que “cristianos”.

            El problema con el cristianismo moderno es que, muy a menudo, “ser cristiano” equivale a estar identificados con la religión cristiana, o con una denominación o iglesia aunque se esté divorciado del todo con ser un discípulo en el sentido bíblico de la palabra.

            La tarea de Cristo y su Gran Comisión a la Iglesia (Mateo 28:19) no es lograr conversiones sino hacer discípulos.  Parafraseando la máxima de Dietrich Bonhoefer, “Un cristianismo sin discipulado es siempre un cristianismo sin una relación formativa vital con Cristo.”

El concepto cristiano de discípulo

            Contrario a la mentalidad moderna de que un discípulo es uno que aprende una materia con un maestro en particular, sin que eso trascienda del salón de clase o de la materia misma, el discipulado cristiano tiene que ver, no con información, sino con la formación de la vida íntegramente.  No puede haber nada de la vida del discípulo que no sea afectado por Cristo. 

            En honor a la verdad, si mala es la tendencia a separar el cristianismo del discipulado, también lo es la tendencia de enfatizar la vida interior del discípulo a expensas de las enseñanzas de Cristo. No puede haber verdadera espiritualidad sin verdadera doctrina o enseñanza bíblica.